Mi existencia reflejada en los espejos cóncavos del Callejón del Gato
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lunes, 12 de enero de 2015

Año Nuevo, Vida Igual


El otro día bajé al trastero los adornos de Navidad, ya retirados. El nuevo año ha empezado su ritmo cotidiano, y ya era necesario recoger la casa. Metido en la actividad de poner orden, reviso los propósitos de año nuevo del año pasado, que encima están publicados por aquí abajo, y compruebo que el resultado es digno de sonrojo. La mayor parte de ellos duraron tanto como los últimos adornos de Navidad. Uno hace inventario, listas y planes con muy buena voluntad, y luego llega la realidad del día a día y, como un martillo pilón, los aplasta y reduce.
En la lista del año pasado había cosas para realizar puntualmente, actividades con final, y, sobre todo, ideas de cambio de hábito. Es cierto que algunas cosas con final sí que he terminado, y que, como la intención de cambiar de hábitos o coger habitualidad en según qué cosas siempre está presente, algo de cada cosa he ido haciendo. Pero creo que no he conseguido adoptar con regularidad ninguno de los hábitos propuestos.
No es que sea muy grave en cuanto a salud -no tengo un sobrepeso alarmante ni tengo que dejar de fumar- pero resulta como poco descorazonador. Además, algunos de los planes iban referidos a hacer más cosas con los niños en todos los sentidos: estar pendiente de su estudio, estudiar con ellos, jugar al fútbol, jugar en general, montar en bici, organizar el tiempo… Y entonces surgen dudas sobre cómo lo estás haciendo como padre. No veo que mis hijos estén muy ordenados con respecto a su horario de estudio y su horario de juego, el desorden reina en sus cosas y ya por ende en toda mi casa, y encima el mayor empieza a flojear en clase.
Dicen los expertos que para lograr su cumplimiento, lo básico es simplificar al máximo el número de objetivos, proponerse una o dos cosas, y eso implicará cambios paralelos en hábitos y demás zarandajas. No estoy muy seguro de que sólo con eso se logre, y, en cualquier caso, no sé como hacerlo, y menos a comienzos de año, donde se agolpan las urgencias de lo que no has hecho y deberías, y de lo nuevo que quieres hacer.
No obstante, habrá que intentarlo. Me propondré un único objetivo, y dejaré que los otros vayan llegando, a ver qué tal. Lo que no sé es si compartirlo aquí, no sea que alguien lo lea y comprobando el resultado, mi sonrojo sea aun mayor.
Ya iremos viendo a lo largo del año si lo cuento o no. Por cierto, que es Año Nuevo: lleguen a todos mis mejores deseos para 2015; que al contrario que a mi, no os asalten tantas dudas, y que vuestros planes sean concretos y se cumplan.
FELIZ AÑO NUEVO.

domingo, 2 de febrero de 2014

New Year Resolutions Primer Mes




Después de la lista de asuntos pendientes que puse por aquí a principios de año, y que fue muy celebrada, tocaría hacer balance del primer mes.
Termine las adecuaciones de las listas, que nunca dejan de cambiar. Ya las tengo preparadas para todas las actividades (formularios y flauta) del segundo trimestre. Y estoy preparando más aun las clases de inglés, y recuperando el pulso del grupo, que se había despistado un tanto.
He grabado, montado y editado, y completado con rótulos y música, cuatro capítulos de la Historia de la Música. Puede que el resultado no os parezca gran cosa, pero lleva su tiempo. Y además los he ido poniendo en clase, con un resultado mejor del que esperaba. Y después completo el trabajo con una revisión a través de formularios de gmail.
He escrito en este blog una o dos entradas por semana, con mayor o menor acierto, pero he escrito. Y he terminado otro artículo para love4musicals la mejor página web de España (casi diría en español) de musicales. Es sobre la peli “La leyenda de la ciudad sin nombre”. Ya pondré el enlace cuando se publique.
Unido a todo eso está la rutina diaria de dar clase, despertar a los niños y llevarlos al cole cuando me toca (cuando por horario no coincide con Eva) cabrearte luego con ellos para que hagan los deberes, pasear a los perros, lo que me lleva mínimo de hora y media al día, pensar en preparar la comida, aunque en esto estoy flojeando y Eva me cubre.
Fuera de programa Carlos dio una audición con la flauta a la que asistimos, y Ángel quedó tan bien impresionado que se ha lanzado sobre el antiguo clarinete y lo hace sonar, así que con Carlos ensayando y Ángel tocando alguna nota, me lance a sacar el saxofón que ni se sabe el tiempo que hacía que no lo tocaba.
Además sacamos tiempo para celebrar el cumple de Eva y pasar un día muy completo; y para una barbacoa con la familia, que también estuvo bien.
Pero queda por terminar con cierta urgencia la colocación del riego. Suerte que llueve de vez en cuando…
En fin. No está mal, pero lo cierto es que no doy abasto, y en febrero comienza el curso de coursera de la música de los Beatles. Voy con la lengua fuera a tos laos. Y queda mucho pendiente, y la casa está muy desordenada, con apuntes y libros, y ropa por todos los lados. Y eso que Eva no para de recoger. Y no he puesto lavadoras este finde. Y no sé si habrá bajado un poco la calidad de los videos, o de los artículos para love4musicals.
Y a pesar de este ajetreo y esta tensión, no adelgazo.
Pero bueno. Ya veremos febrero. Que nos cunda a todos.

miércoles, 15 de enero de 2014

Mi viejo Compac Presario


Me encantan las historias y las pelis de segundas oportunidades. Esas donde un tipo se pasa la vida en segunda fila y, de repente, surge una oportunidad de despuntar, fuera completamente de plazo. O la de los que han sido estrellas y ya retirados demuestran que aun son los mejores. Pelis clásicas, como El rey del juego, o comedias amables del tipo Tin cup, Equipo a la fuerza o una inglesa de un equipo de rugby de cuyo nombre no puedo acordarme. Cowboys del espacio. O, más cercana a mis mundos, En lo más crudo del crudo invierno, sobre actores de teatro en retirada.
Por eso escribo esto. Aunque sea de una la historia de un objeto inanimado.

En el año 2001 yo andaba dando clases en el IES Cantely de Dos Hermanas. Ese curso iba a ser mi primero como Jefe de Estudios. Durante el mes de julio trabé muy buena relación con el director y el secretario. Entre los dos me convencieron de que adquiriera una oferta en Carrefour (recién nombrado de “Continente”) de un portátil. Lo hable con Eva, y no le pareció mal. Era un buen precio, que permitían financiar en doce meses sin intereses. Podíamos pagarlo al contado, pero para que casi no se notara, como me dijeron mis compañeros del equipo directivo, lo financiamos.
Era un Compaq Presario que tenía de todo. Lo más novedoso del momento. Con catorce pulgadas y un teclado de tamaño amplio, tenía un ratón táctil y el sistema touch que permitía desplazase por la pantalla arrastrando el dedo; pentium 4, con 250 megas de memoria RAM, y un giga de disco duro. No tenía wifi, pero es que entonces eso no existía; poco después se empezó a hablar de bluetooth. Con este, si te querías conectar tenía que ser por cable, como todo el mundo entonces. Pero tenía grabador de cds, cosa que nuestro ordenador de sobremesa no tenía. Resumiendo: era lo más.
Y tuvo un arranque fulgurante. Fue muy usado. Como portátil o en el salón, como segundo ordenador, conectado con un cable cruzado naranja de doce metros, que ahora no soy capaz de encontrar en el trastero. Desde entonces lo he llevado casi siempre y hasta hace muy poco a todas las playas en verano. En él escribí buena parte de mi tesina; planifiqué cuatro años la plantilla del centro, los grupos y los horarios de Cantely. Y grabamos muchos cds, hasta que le compramos un grabador de cds y lector de dvds al ordenador de mesa. Ahí empezó su declive.
La tecnología avanzó. Llegaron los notebooks, que a nosotros en realidad resultaron un fiasco, pero ya tenían wifi, pesaban menos. Compramos un nuevo ordenador con hdmi, muchísima más memoria, mas capacidad de manejo de datos y gráficos, y dejamos al barebone, cumplidamente formateado y ampliado, de segundo ordenador.
Poco a poco el Compac Presario se fue quedando olvidado. A pesar de que le hicimos ampliaciones de memoria, tanto RAM como de disco duro, lo formateamos, hasta la adquirimos una tarjeta de wifi; le cambiamos el sistema operativo y funciona bien, y rapidito, se fue quedando apartado, relegado a la azotea para conectarse a Internet y hacer funcionar el karaoke.
Pero el lunes, cuando había terminado los videos de Historia de la Música y los iba a mostrar en clase, resultó que en el ordenador del aula no corrían bien; ni en el portátil del insti; ni siquiera en mi barebone. Sólo con mi primer ordenador de mesa. A la desesperada probé con mi viejo Compac Presario, y no se por qué razón, si por la falta de ocupación de la RAM o por puro coraje, pero él sí era capaz de mostrarlos. Volvió a tener su momento de gloria.

Ahora durante unos meses me acompañará a las clases para poder proyectar de manera correcta los vídeos en el aula. A pesar de su grueso perfil y su aspecto anticuado, sigue estando ahí, como un campeón. Como en los viejos tiempos. 

martes, 7 de enero de 2014

Planes pal 2014 y otros asuntos pendientes


Montar el riego en la azotea; regar las de interior regularmente; preparar las listas de los ocho cursos para los dos próximos trimestres; grabar el curso de historia de la música; si sale bien grabar uno de teoría de la música; los cursos de cursera (el primero empieza en febrero); intentar trabajar en pasen, al menos en el grupo que doy inglés; preparar mejor las clases de inglés…

Digitalizar las cintas de video de la cámara; ordenar y recuperar fotos de los móviles; hacer copias de seguridad de un montón de archivos de fotos; ordenar la cantidad inacabables de archivos de audio y video que tengo por todas partes; ver esos archivos; ver películas pendientes; ir más al cine…

Escribir; escribir en el blog; escribir artículos para love4musicals; escribir la tesis; la mini-historia del cine, que cada día es menos mini; las actas del departamento y del área artística…

Tocar el saxofón; tocar la flauta con Carlos; practicar y realizar arreglos musicales…

Pasar a limpio los apuntes de adiestramiento; clasificar las fichas de adiestramiento y ordenar bien los apuntes; más propaganda de fidecanis, buscar más trabajo de adiestramiento que me oxido; terminar de leer los libros de adiestramiento; leer los libros pendientes, que se acumulan…

Hacer ejercicio; montar en bici con Dana; montar en bici con los niños; estar más tiempo con los niños; ordenar mejor el tiempo de estudio de los niños; también jugar más con los niños; excursiones, cine…

Revisar y hacer limpia de zapatos; revisar y hacer limpia de pantalones (no porque esté engordando, es por viejos y/o en desuso)

Y lo que no se me ocurre pero saldrá ya mismo… sin olvidar llevar una vida ordenada, cuidar la salud y la alimentación, y todas esas cosas…

 

Y según los teóricos, la base del éxito, de conseguir los objetivos, es reducirlos al máximo y priorizarlos.
Abarco demasiado, pero ¿cómo priorizar y diversificar al mismo tiempo?
Iremos viendo…
De momento, vámonos con las listas…

domingo, 13 de enero de 2013

Frases hechas

Anoche Eva me comentó una noticia que yo ya conocía. Resulta que la Junta de Andalucía ha decidido crear un nuevo observatorio para realizar las funciones que hasta ahora realizaban los inspectores de educación. Es decir, duplicar funciones, gastos, y enchufar a más gente a la que pagar con dinero público, con la agravante de conseguir probablemente resultados mediatizados, a gusto del que paga. Y eso en plena crisis.

Y era lo que me faltaba. Cuando me iba a acostar me acorde de una frase hecha que no se si existía antes, pero que yo conocí a través de una canción de Serrat. “Harto de estar harto”. Estoy harto como ciudadano que soporta lo que todos, como funcionario que soporta recortes y medidas injustas y abusivas, y como profesor funcionario, que se enfrenta día a día al deterioro del sistema educativo sin que se tomen medidas pensadas que vayan a mejorar en realidad la educación.

Y estoy harto de estar harto de todo esto, todo el día con quejas, con protestas, de mal café. Tanto que te entran ganas de… Y en esas me acuerdo de otra frase, que tampoco sé si existe en el imaginario colectivo, pero que decía mucho mi abuelo: “tengo ganas de no tener ganas de lo que tengo ganas”. Y esa era justamente mi situación. Tanto dar vueltas a la cabeza con lo mismo, tanto malestar, tanto político incompetente y caradura, que entran ganas de…, pero en realidad yo tengo ganas de no tener ganas de eso, sino de tener el pensamiento calmado y pacífico.

Y recordé otra frase. Esta es en realidad un consejo de amigo. “A partir de los cuarenta hay que relajarse más, trabajar más calmado, tranquilito tío”.

Y sí. Eso haré. Voy a relajar mi propia tensión en el trabajo, a preocuparme menos. Pero ¿Eso cómo se hace? Esto me lo he estado intentando aplicar desde antes de haber cumplido los cuarenta. Y nada. No es fácil. O al menos a mi no me resulta todo lo fácil que debiera. Y lo intento.

No lo intentes. Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”. Frase del Yoda en El imperio contraataca. Vale. Pues ya la hemos liado, porque ya me gustaría trabajar menos, más relajado; pero no lo hago.

Harto de estar harto, tengo ganas de no tener ganas de lo que tengo ganas; pero debo relajarme que me sube la tensión, y no puedo dormir. Pues no sé. Y antes de caer me viene a la memoria una frase bastante más conocida, usada por cierto grupo sevillano con mucha precisión: Al carajo.

Esto me tranquiliza. Esto si que lo puedo hacer; no intentarlo: hacerlo. Mando al carajo a tanto mandria, aparco mis historias del trabajo, y vuelvo a escribir. Con este pensamiento me duermo lentamente. Y aquí estoy, escribiendo frases hechas.

 

♫Al carajo, al carajo, que se vayan al carajo♪

lunes, 15 de noviembre de 2010

Septiembre

Los primeros días de Septiembre ya se sabe: exámenes de recuperación. Y evaluaciones… y obra. La obra, aun sin grandes contratiempos, que ya es de agradecer, se fue retrasando, porque había que ir dejando secar la ampliación del techo para poner el suelo, dejar secar el suelo para echar la lechada, dejar secar la lechada para echar la perlita, dejar secar la perlita para pintar; dejar secar el suelo, el techo, la perlita y la pintura para medir las puertas correderas de aluminio… José Antonio, el encargado me decía “es que son muchas cosas”. Y tenía razón. Pero eran justamente las mismas que cuando contratamos la obra en Julio, y entonces iban a ser dos semanas… en fin.
El segundo fin de semana de Septiembre fui al concierto de Joaquín Sabina en Sevilla. Fui, gracias a Lucía, acompañado de gente más joven que yo. Estuvo muy bien. Cantó todos los temas que se esperaban, se disculpó de manera elegante y magistral, y no está tan quemado como yo hubiera imaginado. Lo pasé genial. Un oasis.
Y justo el día de inicio de las clases terminó oficialmente la obra.
Habíamos comenzado en Agosto con la idea de que terminara antes de empezar el curso y limpiar todo antes, que sería más cómodo. Pero no puedo ser. La casa estaba francamente desordenada y nosotros ya estábamos trabajando y los niños en el cole. Así que la limpieza y el orden se fueron haciendo poco a poco.
Además, después de la obra vinieron los retoques. Montar seis muebles de Ikea y atornillarlos a la pared no fue nada con preparar el suelo de la terraza para la recepción del césped artificial. Me puse a mover, enrasar y nivelar cada loseta de los 40 metros cuadrado de la terraza, para que no hubiera juntas con chinos y poder tender mejor el césped artificial. Aclaro que las losetas son de 30 x 60 y unos ocho centímetros de grosor, para que os hagáis una idea del peso y de lo que supone nivelarlas. El resultado, además de una terraza impecable, con césped artificial, es un pinzamiento en la espalda que a día de hoy todavía me mantiene dormido el empeine del pie derecho.
Pero mereció la pena. La terraza ha quedado genial. La idea de cerrar el paso, del que yo tenía mis dudas, da ahora la sensación de mayor amplitud a toda la terraza. Mis hijos llegan del cole y directamente quieren subir a jugar a la terraza, y con razón, porque se está genial.
De hecho, me está permitiendo afrontar dos "new year resolution" de principios de año: me permite tocar el saxofón a todo pulmón, y hago mi tabla de ejercicios con Billy Blanks al aire libre tres veces por semana. Estoy que me salgo. Lastima que durante ese tiempo tuve dos horarios en el Centro y al final el definitivo ha resultado ser el más incomodo.

miércoles, 7 de abril de 2010

Semana Santa

Resulta que en el cuadro de ahí al lado (“Lo que sucede mientras estoy ocupado haciendo otros planes”) tengo enlace a mis últimas entradas en twitter (mi twitter, por cierto, es Peroringo). Pero he descubierto que no en todos los ordenadores, navegadores o lo que sea, se leen los tweets. Me he pegado la Semana Santa dejando breves mensajes que igual no se han podido leer con la misma regularidad. Así que me voy a hacer un pequeño repaso de la Semana Santa, que ha sido muy intensa, aunque no en le sentido religioso, y aunque no hayamos ido a la playa.

Sábado antes del Domingo de Ramos. (¿Sábado de Adviento? ¿Sábado de Gloria?...)
Nos levantamos tempranito (esos niños), y yo en plan casero, sin ducharme ni nada, me fui a dar un paseo con los perros. Cuando volví ya estaban todos vestidos, y Eva me preguntó si íbamos a ir a Decathlon. Yo ya no lo recordaba, pero es que en la tienda esta que hay en Alcalá enseñan a patinar a niños, y antes se pueden probar los patines. La “clase” era a las diez y media o las once, así que si salíamos ya, estábamos justos (no ducha). Llegamos a tiempo de que Carlos se probara los patines en línea, pero no hubo manera de que evolucionase de manera positiva. No aguantó para asistir a clase, y lo dejamos. Eso sí, mientras, yo aproveché para montar en patinete por mitad de la tienda antes de que me hicieran notar la prohibición de ir más allá de la zona de los patines. No creía yo que fuera a ser capaz de montar, pero la verdad es que es muy sencillo.

Después de esto, de comprarme unos zapatos de marcha (en el sentido deportista de la palabra) y de que los niños montaran en los columpios que hay fuera de la tienda, nos fuimos de tapas con Jose y Mabel y sus niños. Vamos, que almorzamos en la calle. Tomamos café en su casa mientras los niños (los de todos) desmantelaban el dormitorio, y nosotros habláramos de cosas de Semana Santa (lo mal que sientan las torrijas comidas sin medida…) Así hasta las seis, porque ellos tenían que ir a una merienda cofrade con la familia de Jose (café y torrijas, suponían).
Domingo de Ramos.
Como es tradición en mi familia desde que yo tengo memoria (recuerdo, quiero decir), almorzamos por ahí. Elegimos un sitio a medio camino entre lo elegante y lo familiar, por si los niños, pero la verdad es que se portaron muy bien: La Piamontesa. Previamente, y según la tradición, asistimos a misa de doce en San Buenaventura (donde desde hace años coincido con mi antiguo profesor de latín, Antonio Rodas, y su hermano gemelo), nos hicimos las fotos en la entrada de los palcos y demás.
Por la tarde a casa a descansar.
Lunes Santo.
Nos planteamos el día casero, pero aun así me duché, por si acaso. Trabajar en casa y poner orden. Un montón de ropa limpia que guardar, más lavadoras que poner y un montón de papeles que tirar. Son las consecuencias de una semana de evaluaciones y fin de semana de dispendio. Después de comer, cuando más aburrido estaba, planteándonos si nos íbamos a ir a la playa o no, llegó la cafetera expreso automática Delonghi que Eva había encargado a través de la web, y que vamos a pagar en 10 meses sin intereses. Muele el café, lo hace y arroja los desperdicios internamente. Y el café que hace es buenísimo. Solo hay que comprar un buen café en grano. Ya teníamos cubierta la tarde, porque como estaba lloviendo, no había mucho plan de calle.
Martes Santo.
Fuimos de cofradías. A ver el Cerro, que sobre la una y media pasa cerca de casa de mis padres, con poquita gente, y posibilidad previa de aparcar. Después comimos por allí. A los niños les llama mucho la atención los pasos, los nazarenos, la gente, la música. Ésta última tanto, que luego quieren oír “música de semana santa”. A falta de otra cosa que pillar por casa, le pongo la Marcha Imperial de La Guerra de las Galaxias, y les encanta.
Por la tarde fuimos al lidl a comprar una máquina de hacer pan. Estamos cada vez más autónomos. Tengo que aprender a destilar cerveza, y ya…
Miércoles Santo.
Llegó un pedido de dvds. Al diablo las New Year’s Resolution. De hecho, la semana anterior había recibido otro pedido de dvds descatalogados, que encontré por ahí, así como un pedido de cds de segunda mano. Ya digo, al diablo las new years…
También el miércoles fuimos de cofradías, a ver La Sed. También pasa por mi antiguo barrio, con poca gente y a la ahora de comer. Pero esta vez fuimos en bici, con tándem incluido. El aspecto general era de guiris despistados. El personal se sorprendía de lo bien que hablaban español.

Lo pasaron muy bien, así que de vuelta a casa, mas Marcha Imperial (es el tema de Darth Vader), y a leer las instrucciones de la máquina de hacer pan.
Por la noche me pilló El jinete eléctrico, mientras Eva estaba en el ordenador, y terminé viendo también el dvd de El hombre que susurraba a los caballos. En fin, de esto ya he escrito.
Jueves Santo.
Como ya hoy no sé de más cofradías que pasen por mi barrio, decidimos no ir de cofrades. Hacer cosas en casa. Pan, para empezar. Con una harina preparada, comprada también en el lidl. Sale un pan bastante aceptable, quizá un puntín salado.

Por la tarde saqué a toda la manada por el barrio: los niños en triciclo y coche de pedales, Eva probando los patines, y los perros de paseo. Y yo al cuidado del rebaño.
Por la noche vimos Nine. Está bien y punto. No me pareció gran cosa, ni tampoco entendí muy bien el por qué de la nominación al Oscar de la Pe.
Viernes Santo.
A estas alturas ya habíamos decidido no ir a la playa, ni ir de cofradías. Así que a poner el césped artificial en la terraza azotea. El Viernes Santo, día de penitencia religiosa por antonomasia, yo me preparé mi propia expiación de pecados: encerrados en casa, casi todo el día de rodillas (alisé el suelo de la terraza), y con terribles sonidos (Gladiator B.S.O.). Además preparé, hice y compartí pan de pasas y almendras con mis suegros, que vinieron a comer.
Por la tarde extendimos el césped artificial. Fue un día de mucho trabajo, pero al final mereció la pena.

Esta noche vimos Appaloosa, un western de Ed Harris. No está mal, aunque tampoco me pareció gran cosa. Hace unos años Kevin Kostner dirigió y protagonizó otro western, Open Range, que no ha visto nadie, y es muchíiisimo mejor.
Sábado Santo.
Ya de recogida de la semana, fue un día más tranquilito. Terminamos de colocar el césped y recolocar las macetas y el mobiliario de la terraza. Pasé un poco de miedo cuando Eva empezó a decir que se iba a deshacer de los elementos inútiles de la casa. Creí que me dejaba en la calle. Pero no, no hablaba de eso, era solo de la antigua barbacoa, y del tendedero.
La terraza quedó genial. Para celebrarlo hice masa de pizza y cenamos pizzas caseras. Hice demasiado, los niños no comieron tanta, y nosotros nos pusimos púos.
Para pasar la indigestión, esa noche revisé pelis de Woody y un buen trozo de Robin y Marian. No quiero ni pensar en la nueva versión de Robin Hood del Ridley Scott.
Domingo de Resurrección.
La vuelta al vida: organizamos una pequeña barbacoa, con material (gambones y buey) suministrado por mi padre. Aprovechando su presencia en casa dimos los últimos toques a la terraza: descolgamos la barbacoa por la fachada, instalamos el semáforo y nos deshicimos del tendedero.
Cansados, nos metemos en la cama pronto, sin pelis ni nada, que mañana hay que trabajar. Vuelta a la ¿vida?

miércoles, 10 de marzo de 2010

Revision "resolutions"

Hoy tenía la intención de haber ido a desayunar a Starbuck en moto, y desde allí escribir esta entrada. Examinar las “Resolutions”. El día en Sevilla hoy está para ello, y además luego tenía que mirar algunas cosillas.
Pero a la vuelta de dejar a los niños en los coles –las 9:20– ya llevaba dos horas en planta y la tabla de abdominales de Billy Blanks completada (ya llego a los 45 minutos sin necesitar asistencia médica posterior, aunque de vez en cuando me paro durante la realización) Además: vestir a los niños, desayunarlos y llevarlos a los coles. Total, que como todavía me quedaban cosas que hace en casa, se me iba a hacer muy tarde y el hambre acuciaba. Así que he decidido desayunar aquí, y salir después de compras, antes de mis clases de hoy.
Escribir
De momento sigo escribiendo. No puedo escribir todos los días, porque hace falta tiempo, y hay otras muchas cosas que hacer. No solo obligaciones: ayer, que salió el sol, nos fuimos a patinar con los niños. Pero llevo más o menos los dos blogs. Y todos los días pongo algo en el Twister que se pega ahí al lado. Estoy escribiendo también relatos (más bien reflexiones) más largos, que no creo que sea para publicar aquí. Ya veremos.
Ejercicio
De momento me he comprado en Decathlon dos pares de zapatos de deportes; unos para correr y otros para jugar al futbol sala. No juego al futbol desde que hace unos cinco años, después de un partido tuve una contractura en una costilla que me tuvo inmovilizado cuatro días. Pero me he comprado (también en Decathlon) un balón amarillo con el que juego con mis hijos, y ya lo he embarcado una vez, en el hospital de Mapfre. De correr mejor no hablamos. Utilizo los zapatos para hacer la tabla de ejercicio que realizo tres veces por semana, los días que Eva se levanta pronto y yo entro un poco tarde. No sé si con la tabla que hago en realidad adelgazo mucho más. Pero me noto más ¿en forma? Ahora bien, Mari Carmen sí que me encuentra cada vez más delgado. No se si será cierto, pero la verdad es que potencia la débil voluntad.
Demás
No toco el saxofón. No le consigo poner un hueco habitual.
Lo de no comprar más cds, dvds, o libros… ya he pecado. Tengo varios encargos pendientes de llegada. Eso si, son de segunda mano. Y hago lo posible por ponerme al día en cuanto a las pelis pendientes por ver, y cds por escuchar, pero esto último… teniendo en cuenta que Paco me hace envíos con mas albumes…y los qaue tengo pendientes…
Y de las digitalizaciones de audio y video tengo casi todo el material preparado. Estoy solo a falta del “maquinón” que me va a proporcionar Carlos. El está a la espera de otro más grande todavía.
Y me voy, que voy a aprovechar el solecito. Mañana llueve.

sábado, 6 de marzo de 2010

Más allá de los sueños

No pensaba Miguel Cisneros lo que su “experimento en red social” se iba a extender. O quizás sí: “nunca se sabe quien puede estar leyendo” es una de las frases que una vez me regaló Miguel como base de trabajo en Internet. Y no sólo en Internet.
El caso es que mi anterior entrada (Mis sueños), escrita bajo la influencia del experimento propuesto por Miguel, ha ido teniendo sus propias repercusiones. He tenido repuestas de correos, llamadas, ¡y hasta un comentario! Todas las respuestas y comentario los agradezco enormemente. He recibido reflexiones muy interesantes sobre los sueños en el sentido de proyectos, deseos, o como quiera que se desee definir. A estas alturas ya sabemos de qué hablamos.
Hay quien va cumpliendo sus sueños, quien espera cumplirlos, o cambiarlos por otros. O los desarrolla al día. La conclusión global (generalizando y resumiendo mucho. Perdonad) es que los sueños deben articular el devenir diario, que cada día se acerque de algún modo a lo que queríamos vivir, sin necesidad de una meta tan determinada como la consecución de un objetivo. Aunque también hay que tener objetivos concretos a corto o largo plazo, tengan o no probabilidades de cumplirse. Como bien dice Antonio, esos sueños que no se cumplieron también forman parte de uno mismo, moldean tu personalidad. En mi caso, es posible que si se hubieran cumplido fuera una persona distinta, que incluso me gustara menos de lo que me soporto ahora.
Pero en esas respuestas y reflexiones he notado que he debido transmitir cierto tono melancólico. Supongo que hablando de sueños no cumplidos es normal. Aun así le pregunto a Eva y dice que mis escritos tienen un tono melancólico. Pero no ahora; de siempre. O sea, que soy un triste. No, pero los escritos… tienen ese tono…
Quien no me conozca en persona y me lea (eso sí que sería una sorpresa, algo que agradecería a los dioses con más intensidad de lo que ya agradezco a los que me conocen y aun así me leen) debe sacar entonces esa conclusión. Pero claro a lo mejor es por ese tono melancólico por lo que precisamente me lee. En fin…
Aunque es posible que el escrito tenga ese tono, el día de hoy siga siendo gris, y tenga mis momentos tristes, quiero buscar lo positivo, guiado por todos esos mensajes. Sí, es cierto que determinados anhelos nunca llegaron a cuajar del todo. Pero otros sí. Y si además miro hacía atrás, lo que me encuentro son los pequeños hechos del día a día que me hicieron pasar un buen rato, independientemente de los “sueños”. Y recuerdo entonces una frase de John Lennon que viene al pelo, muy utilizada pero muy mal citada. Voy a citarla bien, a ver si sirve de precedente: pertenece a la canción “Beautiful Boy” compuesta para su segundo hijo, Sean: Life is what happens to you while you’re busy making other plans. (“La vida es lo que te sucede mientras estas ocupado haciendo otros planes”. Si cambiamos “planes” por “sueños”, ya está dicho todo)
Así pues, en realidad, mientras escribo esto, sueño arriba, sueño abajo, escribiendo cumplo unos de mis New Year’s Resolutions, que no se si serían sueños, proyectos o qué, porque, de hecho los New Year’s Resolutions se hacen para cumplirse. Pero es que escribiendo también cuento cosas, que resume buena parte de lo que más me interesa del mundo del cine y del teatro. Y no digamos si, como en el otro blog (las 25 mejores, perdon por la publicidad, pero…) escribo sobre cine, teatro, y música. Sobre todo ahora, que "incrusto" videos de you tube para ilustrar de lo que escribo. Es genial.

viernes, 19 de febrero de 2010

New Year's Resolutions

Supongo que en todo el mundo (o al menos en el mundo occidental) cuando se cambia de año, se plantean determinadas promesas de cambio de hábitos o de actitud. Propósitos para el año nuevo. Pero en tierras sajonas la cosa está la mar de institucionalizada y tienen un nombre inequívoco: New Year´s Resolution. Aquí se les llama propósitos de Año Nuevo, nuevos planes para el año, o lo que sea. Por eso a mi me gusta más utilizar la terminología inglesa, porque nombran una especie de tradición institucionalizada que hay que asumir.
El otro día ya dejé caer algo de mis New Years’s Resolution. Aunque no haya contado más, y haya pasado el mes de enero en blanco en el blog, eso no quiere decir que, como todos los años, no me las planteara. De hecho, todos los años me las apunto y las voy viendo evolucionar. Algunas son las mismas cada año hasta que las finalizo. Porque las mías no son del tipo “debo ser menos gruñón” o “tengo que ser más amable”, o cosas por el estilo, difíciles de cuantificar. Yo más bien me propongo trabajos y actividades con fin, o, al menos, con habitualidad.
Ha pasado un mes y pico y a la hora de escribir tengo la ventaja de ver qué tal han ido en el arranque esos nuevos propósitos, y así ver cómo apuntan a ser cumplidos o no. En general, me planteo el año 2010 como una especie de punto y aparte. Es decir, tengo que acabar un montón de actividades pendientes, terminarlas, dejarla cerraditas, y seguir para adelante en una nueva década. Voy a ir tratando de extenderme en los próximos días en algunas de ellas, o no. Veremos. Aunque teniendo en cuenta lo bien que me sentó el otro día el café en Starbuck, creo que debería añadir a estas alguna que dijera “tiempo muerto pa mi, pa mi cuerpo”. Aunque en realidad casi todas las Resolutions son pa mi, pa mi cuerpo. Las demás cosas ya vienen solas.
En fin, sin tener esta última en cuenta, enunciadas, estas serían algunas Resolutions señaladitas, de las que ya ire escribiendo:
                        - Escribir. Lo que sea.
                        - Escuchar un motón de cds pendientes.
                        - Ver un montón de dvds pendientes.
                        - Leer los libros pendientes.
                        - No comprar más libros, más cds, dvds…. salvo excepciones, hasta que no cumpla las anteriores (esto ya… )
                        - Tocar el saxofón.
                        - Hacer ejercicio.
                        - Ordenación: Completar las bases de datos de canciones; completar la base de datos de Mancini.
                        - Otras bses de datos: dvds, con los extras, Bandas sonoras.
                        - Reordenar la fotos digitales.
                        - Digitalizar: Discos. Pelis: Tres direcciones.-
                               o Pasar a dvd las antiguas grabaciones en Hi8. Después, tratar de darles formas y montarlas.
                               o Digitalizar en casa algunas: Videos antiguos, Cortos, etc
                               o Pasar las cintas de mi propia cámara a disco duro
Con eso tendría bastante, si no tuviera que trabajar, atender labores domésticas. Y por supuesto estar con mi familia.
Será motivo de risibles comentarios los próximos días.